Se ha demostrado que el yoga mejora la calidad del sueño y la depresión, reduce el estrés, ayuda a controlar el azúcar en sangre en personas con diabetes, mejora la función respiratoria, ayuda a aliviar el dolor de la artritis, aumenta la densidad ósea y previene la osteoporosis, y mejora el equilibrio. Las investigaciones sugieren que el yoga también puede desempeñar un papel en la prevención del deterioro cognitivo, así como en la mejora de los síntomas y la calidad de vida de los pacientes y los cuidadores. Las prácticas de yoga afectan a diferentes partes del cerebro según los componentes de la práctica (movimiento, respiración, posturas, visualización, canto, concentración) «y pueden ayudar al cerebro a formar nuevas conexiones o estimular la neuroplasticidad», según la doctora Helen Lavretsky, M.D., M.S., directora del programa de investigación sobre el estado de ánimo, el estrés y el bienestar en la vejez del Instituto Semel de Neurociencia y Comportamiento Humano de la UCLA.
Lavretsky señaló que «el estrés crónico y las hormonas relacionadas contribuyen a la degeneración de las estructuras cerebrales importantes para la memoria y la cognición, como el hipocampo. Además, el estrés crónico causa inflamación en el cuerpo, incluido el sistema nervioso central y el cerebro, la cual está vinculada a la demencia y otros trastornos del envejecimiento. El yoga calma el sistema nervioso y reduce las hormonas del estrés, y le enseña a la persona con el tiempo a afrontar las situaciones de manera eficaz y a proteger el cuerpo para que no atraviese la respuesta al estrés. Los beneficios del yoga y la meditación para el Alzheimer y la demencia son numerosos». www.yogajournal.com
El yoga combina posturas físicas y ejercicios de respiración que fortalecen la conexión entre el cuerpo y la mente, lo que contribuye a una sensación de autoconocimiento. Las prácticas de respiración (pranayama) y la meditación ayudan a desarrollar este conocimiento. Los beneficios psicológicos asociados con el yoga son importantes para el manejo de la enfermedad, ya que puede ofrecer mayor confianza y autoeficacia, tiene un efecto calmante, disminuye el estrés percibido, mejora la relajación y aporta beneficios para el sueño.
Asimismo, la práctica de yoga aumenta la flexibilidad, la movilidad y la capacidad de caminar; lo que ayuda con la rigidez y las caídas asociadas con los elementos de parkinsonismo que se encuentran en las personas con LBD. El equilibrio también es un problema con la LBD y las investigaciones muestran mejoras relacionadas con el yoga en el equilibrio y una reducción asociada en el miedo a las caídas. La fuerza en la parte inferior del cuerpo aumenta con la práctica de yoga y está asociada con una mayor estabilidad postural. Además, con el yoga hay mejoras en la flexibilidad y el rango de movimiento, los cuales son importantes de abordar, especialmente porque la rigidez es una manifestación clínica común en las personas con la enfermedad de Parkinson.
Yoga suave, gerítraco y yoga restaurativo
El yoga suave o geriátrico es especialmente útil para los adultos mayores y para quienes tienen la enfermedad de Parkinson. El movimiento suave y los estiramientos mediante posturas de yoga para principiantes pueden reducir la inflamación en las articulaciones, aumentar la movilidad articular, y mejorar el equilibrio y la fuerza central, lo que ayuda a reducir las caídas. Se toman medidas para proteger las articulaciones y los huesos. A menudo se utilizan sillas para que los adultos mayores no tengan que sentarse en el piso, y se incluyen ejercicios específicos que aumentan la flexibilidad de manera lenta. El yoga geriátrico o suave mejora la salud cardiovascular, ayuda en la digestión y la eliminación, mejora el sueño y reduce la presión arterial y el colesterol. También se ha demostrado que ayuda con la depresión, acelera la recuperación después de una cirugía y ayuda en el proceso de duelo.
Yoga restaurativo
El yoga restaurativo también ha demostrado ser beneficioso para las personas con EP, ya que es muy relajante, aumenta los niveles de dopamina y contiene ejercicios dirigidos al tronco y al torso que ayudan a prevenir la rigidez y a estimular la movilidad y el equilibrio. Uno de los síntomas más difíciles del Parkinson es la rigidez en el centro del cuerpo, ya que dificulta la capacidad de la persona para pararse derecha y caminar. Las torsiones y posturas que incluye el yoga restaurativo fortalecen el tronco y mejoran la movilidad.
El yoga ayuda a desarrollar la conciencia, lo que hace que uno se concentre en los detalles de las posturas. Todas las prácticas de yoga llevarán a los practicantes al momento presente, haciéndolos más conscientes de sus cuerpos. Esto es particularmente útil para quienes presentan aspectos parkinsonianos. A medida que los niveles de dopamina disminuyen con la enfermedad, es común volverse menos consciente del control que se está perdiendo en el cuerpo. La conexión entre la mente y el cuerpo que ofrece el yoga anima a las personas a autocorregirse y compensar las nuevas limitaciones.
¿Yoga con un compañero?
Es posible que una persona mayor quiera practicar yoga con un cuidador, lo que puede ayudar a fortalecer el vínculo entre ambos. Es posible que el cuidador pueda hacer las posturas con mayor agilidad.
Clases en línea
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